SOLTAR

Con frecuencia les insisto en lo siguiente: Para poder soltar algo, necesito primero haberlo tenido en las manos.

Para soltar cualquier dolor que nos visite el mundo emocional, necesitamos primero haberle dado un lugar a través de la mirada profunda, la apertura y la observación.

Busca un espacio en el que puedas mirar tus emociones de frente… Un lugar en el que puedas escucharte con sinceridad y sin rodeos.

Solo abriendo espacio para aquello que nos visita, podremos aprender a soltarlo sin apego y sin rechazos.

Soltar las cosas y soltarnos en ellas. Ser auténticos y aprender a confiar. Darnos el permiso de ser, de vivir y de crear.

La acción de soltar, aunque a veces parezca difícil, es tan natural como el acto de respirar. Ya sabemos hacerlo, necesitamos solamente entrenar, y volver a confiar.

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