LA ATENCIÓN

La atención es un músculo que se entrena. Es un vehículo que podemos utilizar para aprender a elegir lo que en el día a día queremos experimentar.

Como cualquier capacidad, requiere práctica, y para que la práctica tenga efectos integrales, es importante llevarla a cabo una y otra vez, con constancia, disciplina y entrega.

La práctica es lo que va a ayudarnos a direccionar la atención hacia lo que sí queremos vivir. Sacar tiempo, dedicar espacio y realizar ejercicios puntuales que favorezcan la consciencia: el entrenamiento de la atención.

Si hay consciencia, cada uno tiene la capacidad de elegir el contenido que quiere ampliar. Volvemos significativo aquello que atendemos. Si no hay consciencia, la mente elige y lo hace con base a su programación: Intensificar lo negativo.

Está a nuestro alcance educar la atención y hacerlo desde el primer momento de la mañana. Abrir los ojos e inmediatamente realizar la primera práctica, que puede ser una buena respiración profunda.

Sentir la respiración ya es estar atendiendo el presente.

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